La escolta de Casa Real tira de las orejas a Froilán

Froilán de Marichalar lleva un nivel de vida insostenible

La escolta de Casa Real tira de las orejas a Froilán

Hace ya varios años que en Zarzuela consideran a Froilán de Marichalar como un serio problema para la imagen pública de la Casa Real. El nieto de Juan Carlos I fue enviado a Abu Dabi para que enderezara el rumbo de su vida y, de paso, alejarlo de sus malas costumbres y así evitar que fuera protagonista de más escándalos relacionados con su mala vida nocturna en Madrid, donde se había acostumbrado a salir noche sí noche también y a acabar en condiciones absolutamente pésimas. Una situación que acabó hartando a Felipe VI, que dijo basta con su sobrino.

En este mismo sentido, tal y como aseguran fuentes cercanas a Zarzuela, Froilán se ha acostumbrado a la buena vida de Abu Dabi. A pesar de que el hijo de la infanta Elena echa de menos su antigua vida en España, la realidad es que tampoco le parece mal el hecho de estar viviendo a todo lujo en una de las ciudades más exclusivas de todo el mundo y además, hacerlo sin tener que trabajar.

La realidad es que Juan Carlos I nunca va a permitir que su nieto favorito tenga que enfrentarse a situaciones desagradables. Es por este motivo que el emérito ha adjudicado un importante sueldo mensual para que Froilán pueda vivir a gusto y sin tener que preocuparse por trabajar o hacer algo con su vida. Algo que ha hecho que salten las alarmas en Casa Real.

Froilan

Los esfuerzos de la infanta Elena, en vano

No han sido pocos los intentos por parte de la infanta Elena para que su hijo se ponga a trabajar o a estudiar. Sin embargo, el hecho de haber estado viviendo a costa del dinero de su abuelo, ha hecho que Froilán no tenga ni necesidad ni intención de trabajar para poder seguir pagando el lujoso nivel de vida al que se ha acostumbrado en Abu Dabi. Un tren de vida que durará tanto como Juan Carlos I quiera.

Así pues, los escoltas de Froilán ya le han dado más de un tirón de orejas de parte de su madre por el hecho de estar viviendo de la renta que le paga su abuelo y sin mostrar la más mínima intención de trabajar o estudiar para labrarse un buen futuro a nivel profesional.