Victoria Federica se fue de casa de su madre cuando supo quería echarla de España
La infanta Elena quería enviar a Victoria Federica a Nueva York

Victoria Federica se ha convertido en un foco de dolores de cabeza para Felipe VI. El Rey de España se ha hartado de las faltas de respeto por parte de su sobrina, a la que ha tenido que advertir en reiteradas ocasiones para que mejore su comportamiento. En este sentido, las constantes rupturas de los códigos internos de Zarzuela acabaron provocando que Felipe VI comenzara a plantearse la posibilidad de desterrar a Victoria Federica y enviarla lejos de España. Una solución similar a la que tomó con Froilán y que serviría para acabar de raíz con los problemas de Victoria Federica en casa.
Según han revelado fuentes cercanas a Zarzuela, después de mil y una advertencias por parte de Felipe VI, el monarca español expulsó a su sobrina de la residencia real y la envió a vivir en casa de su madre. Sin embargo, la joven pasó pocas semanas con la infanta Elena antes de regresar a Zarzuela, cuando se enteró de que ella también la quería expulsar de España.
En este mismo sentido, el plan de Felipe VI y Elena pasaría por encontrar a Victoria Federica, un buen trabajo en Nueva York. El Rey de España y su hermana consideran que su sobrina va a estar a gusto en la Gran Manzana. Un plan que no gusta nada a una Victoria Federica que no tiene ninguna intención de dejar atrás todo lo que ha construido en España y a todo su entorno.
Jaime de Marichalar, obligado a intervenir
Ante la delicada situación de Victoria Federica, Jaime de Marichalar se habría visto obligado a intervenir de pleno para evitar que su hija sea enviada a otro país y desterrada de España. Y es que, después de ver como Froilán está sufriendo en Abu Dabi, Jaime de Marichalar no está dispuesto a permitir que pase lo mismo con su otra hija, a la que no quiere tener a varios miles de kilómetros de distancia.
Así pues, tanto Victoria Federica como Jaime de Marichalar no están por la labor de cambiar su residencia. Pues, a pesar de que tanto Felipe VI como la infanta Elena están de acuerdo con que lo mejor para la joven es un cambio radical en su vida, ni ella ni su padre van a poner fácil su expulsión de España.