La infanta Cristina pide ayuda a sus padres después de meses de lucha
Solo Juan Carlos I y la Reina Sofía pueden hacer que Irene entre en razón

Hace ya varios años que en Zarzuela son conscientes de que el rumbo académico de Irene Urdangarin ha ido a peor de forma constante. Una situación que ha comenzado a preocupar seriamente a la infanta Cristina, que ve como su hija está tomando un camino muy preocupante en su nueva vida en Londres, donde por culpa de las malas compañías con las que se está juntando, ha comenzado a salir de jueves a domingo y a dar un pésimo rendimiento en la Universidad de Oxford, donde está estudiando gracias a los 40.000 euros anuales que paga su abuelo, Juan Carlos I.
Ante el desmadre de vida al que se ha acostumbrado Irene Urdangarin, la infanta Cristina ha tomado la decisión de pedir ayuda a sus padres. La madre de la joven considera que sus abuelos son las personas indicadas para asegurarse de que Irene sigue un buen camino y mantiene un rendimiento académico decente.
Juan Carlos I y la Reina Sofía cuentan con la confianza de Irene Urdangarin, a la que han criado durante muchos momentos de su infancia. Una situación que ha llevado a la infanta Cristina a considerar a sus padres, la mejor alternativa para hacer entrar en razón a su hija menor, que si no comienza a enderezar el rumbo, podría acabar siendo expulsada de Oxford por culpa de un rendimiento muy lejano a lo esperado.
Irene desperdicia el dinero de su abuelo
Además, si hay alguien con derecho a estar decepcionado y enfadado con Irene Urdangarin, ese es Juan Carlos I. El emérito es el que se ha encargado de costear los estudios de la benjamina del clan Urdangarin. Es por este motivo que podría tener la capacidad para dejarle las cosas muy claras a una Irene Urdangarin que necesita el consejo de una voz importante como la de su abuelo.
Así pues, como última medida y a la desesperada, la infanta Cristina ha pedido a Juan Carlos I que hable con Irene y la haga entrar en razón de una vez por todas. Y es que está echando a perder una inversión de más de 40.000 euros de parte de su abuelo por culpa del estilo de vida que ha adquirido en Londres.